Me ha llamado la atención leer las recientes declaraciones de la ex- ministra Elena Salgado acerca de la vertiginosa subida del consumo del tabaco de liar o picadura.
"Hay que "frenar el importante" consumo de picadura, la alternativa a las cajetillas elegida por estudiantes, parados, jubilados y demás ciudadanos con la billetera maltrecha".
Todos somos perfectamente conscientes de que fumar afecta a nuestra salud y a nuestro bolsillo, pero con este planteamiento, mucho morirán antes de pobres, que de cáncer de pulmón.
Si quieren que dejemos de fumar, adelante. Realmente al Gobierno le interesa que sigamos fumando y pagando impuestos, pues, todos los fumadores pagan la Sanidad Pública.
El 70% del valor de cada cajetilla o paquete de picadura son impuestos, los cuales sufragan anualmente el 80% de los gastos de la Sanidad, por tanto, si no se fuma hay menos dinero para nuestra salud.
Por éstas subidas indiscriminadas, no sólo del tabaco, sino por ejemplo, de los hidrocarburos, la Unión de Consumidores ha levantado el hacha de guerra y con toda la razón.
Juan Moreno, de la Unión de Consumidores de España, dijo a Europa Press que "la subida del tabaco y los hidrocarburos afecta a las rentas más bajas, ya que entiende que tanto el humilde como el rico pagan lo mismo en impuestos indirectos".
La subida de hidrocarburos ha alcanzado su máximo histórico durante el periodo de 2010. Es disparatado el precio del gasóleo, que ya no es rentable en comparación con la gasolina, como ha sido siempre.
Lo peor de todo, es que hay muchísima gente que depende de su coche para ir a trabajar diariamente, o incluso para desempeñar su jornada laboral, lo cual les aporta más gastos al cabo del mes y su cartera se resiente.
Nos están llevando a la ruina por todos los frentes, con esta política de buitres. Si se hiciera una política más social, se recaudaría menos, pero mejoraría el status económico del pueblo.
Pero eso, no interesa, por que de esa manera, no manejarían tanto dinero, lo que es su único afán.
Sólo velan por enriquecer las arcas a fuerza de ahogarnos en un mar de impuestos, en vez de bajarse el sueldo y privarse de lujos y vacaciones.
Y como siempre, aquí nos quedamos, esperando al salvador que nunca llega, que realmente mire por nosotros.
Buenos días, España.